CONSUMO SUSTENTABLE (RED CONSUMERS INTERNATIONAL)
MANUAL DE CIUDADANÍA AMBIENTAL GLOBAL
RESPUESTAS DE POLÍTICAS
La acción más significativa para la conservación de la biodiversidad en la re-
gión es el establecimiento de nuevas áreas protegidas y un mejor manejo de
las existentes.
En América Latina y el Caribe hay 65 reservas de la biosfera declaradas por la
UNESCO: un 15% del total mundial de 411 reservas (WRI, 2001).
Algunos países han creado extensas áreas protegidas marítimo-terrestres, como
hizo Ecuador con las Islas Galápagos. Existen países con gran proporción de
territorio protegido, como el mismo Ecuador (un 42%), Venezuela (un 35%),
Belice (un 20%) y Panamá (un 18,8%).
A pesar del avance en el campo de la conservación en condiciones naturales,
esta estrategia debe perfeccionarse. En general, las áreas nacionales protegi-
das todavía no son suficientemente representativas, ya que ni incluyen todos
los ecosistemas de cada país, ni protegen a todas las clases de organismos
que se requiere. Las áreas que reciben una protección significativa suelen ser
demasiado pequeñas al compararlas con las necesidades reales.
Un inventario cuantitativo de la eficacia de 93 áreas protegidas en los países
tropicales, incluyendo Belice, Brasil, Colombia, Ecuador, México, Paraguay y
Perú, encontró que la mayoría de los parques detiene con éxito la apertura de
tierras y, en menor grado, resulta eficaz en poner freno a la tala, la caza, los
incendios y el pastoreo (Bruner y otros, 2001).
El Corredor Biológico Mesoamericano, por ejemplo, es un sistema de ordena-
miento territorial que conecta zonas de amortiguamiento y uso múltiple con el
Sistema Centroamericano de Áreas Protegidas. Abarca casi el 30% del territo-
rio mesoamericano (incluyendo un 19% del territorio mexicano) (CBM, 2001;
OdD-UCR, 2003). Se espera que tenga un efecto positivo sobre problemas
como la deforestación, los incendios forestales, la caza y pesca ilegales, la
extracción indiscriminada de recursos naturales básicos y la fragmentación de
las principales áreas protegidas de los ocho países de Mesoamérica.
Su implementación la dirige el Sistema de Integración Centroamericana en
colaboración con el Gobierno de México y recibe apoyo internacional (CBM,
2001).
Además de los corredores, las zonas de amortiguamiento son una forma de
ordenamiento territorial potencialmente importante. Son espacios alrededor de
las áreas protegidas donde se hace un uso limitado de los recursos, porque la
economía de mercado no ha penetrado debido a su difícil acceso. Estén legal-
mente constituidas o no, las zonas de amortiguamiento reúnen los objetivos de
conservación y aprovechamiento sostenible de los recursos (Gierhake, 2002).
Experiencias de este tipo se están impulsando en varios países de la región,
como Brasil y Costa Rica.
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